sábado, 29 de septiembre de 2012

But the heat will come from other arms.



Y otra vez vuelve el frío. Y con él, vuelven las continuas tardes de lluvia, esas tardes que pasas en casa con una manta, una película de amor, o canciones que te hacen llorar. Esas tardes en las que te gustaría tener a alguien que te hiciese compañía, alguien con quien la lluvia no resultase tan melancólica, con quien compartir el sofá, o simplemente con quien pasar el frío. Tardes en las que tienes todo el tiempo para pensar, y puedes pensar en cualquier cosa pero, normalmente, solo piensas en una: en él.
Y te acuerdas de las noches que pasabais hablando, de cuando le decías que se quedase un rato más, de cuando te quedabas hasta que le entrase el sueño. También recuerdas como ambos os reíais, las noches en las que preferías quedarte abrazándole a dormir, y piensas en que echas de menos ese calor, o la simple sensación de tener su cuerpo a tu lado. Te acuerdas de como con una caricia hacía que te estremecieses, y de cuanto te gustaba que te rodease con el brazo. También llegas a echar de menos las discusiones que teníais, por absurdas que fueran. Y cuando lo piensas, te das cuenta de que eso ya no va a volver. Te das cuenta de que muchas veces al acostarte, desearías estar abrazándole toda la noche. Y de que ahora buscarás el calor en los abrigos, las bufandas, las mantas, e incluso en las cosas calientes, pero que ningún calor te abrigará tanto como el que él te daba.



jueves, 27 de septiembre de 2012

The greatest happiness is in little things.



Porque hay riesgos que merece la pena correr, normas que han nacido para no cumplirse, historias que desean ser conocidas, risas que esperan ser escuchadas, tentaciones en las que se debe caer, vicios que saben mejor compartidos, secretos inconfesables, canciones que no pueden escucharse sin tararearse o sin seguir el ritmo con los pies, recuerdos que no deben olvidarse, noches que están hechas para compartirlas, camas que tienen que ser deshechas, ropa que está mejor en el suelo, sensaciones que deben experimentarse, palabras que tienen que decirse, abrazos con los que abrigarse, trenes que no deben perderse, capítulos que deben terminar, lágrimas que tienen que salir, sonrisas deseando ser vistas, páginas obligadas a pasarse, besos que nacieron para ser robados, errores que no son tan terribles, deslices inevitables, manos a las que aferrarse, sueños que tienen que perseguirse, luchas que llevar a cabo, miedos a los que hacer frente, lluvias con las que empaparse, calores en los que refugiarse, caricias que merecen un estremecimiento y pequeños detalles en los que se encuentra el secreto para ser feliz.




miércoles, 26 de septiembre de 2012

You just have to keep holding.

Y aprendí que las caídas duelen, que los golpes dejan cicatrices, pero que estas te recuerdan que supiste ser fuerte. Que levantarse es duro, pero necesario. Que la rutina quema y lo diferente asusta. Que la madrugada es la única a la que le enseñamos lo que nos pesa dentro. Que antes del amanecer siempre está la hora más oscura. Que a veces traicionan más las sonrisas que las malas caras, que si das la mano tienden a cogerte el brazo. Que da igual lo que hagas, sea bueno o sea malo, siempre hablaran. Que siempre suele juzgarse sin conocer. Que no todos los abrazos dan calor, ni todos los silencios significan que las cosas hayan terminado o estén a punto de hacerlo. Que las palabras son solo palabras, y que los recuerdos que nos calan suelen perdurar para siempre. Que si no puedes pasar página, a veces tienes que arrancarla. Que dejamos de mirar si hay monstruos debajo de la cama cuando nos damos cuenta de que los monstruos están dentro de nosotros. Que un espejo no podrá reflejar o enseñar todo lo que hay dentro de ti. También aprendí que quien bien te quiere te hará llorar, pero sabrá compensar las lágrimas que derrames. Que los momentos que quieres que perduren son los que más efímeros parecen, y los que quieres que pasen cuanto antes parecen durar una eternidad. Que si tú no luchas nadie lo hará, que si te rindes estás jodido. Que llorar no siempre significa ser débil, y que las mejores sonrisas salen en los peores momentos. Aprendí que todo está en nosotros, que no existen ni príncipes ni princesas, pero no por eso debemos dejar de intentar escribir nuestro propio "cuento de hadas". Que en ocasiones necesitamos que se cierre la boca y se nos abran los brazos. Que siempre es mejor mostrarse fuerte, aunque ya no sepas como aguantar, porque al fin y al cabo, nadie dijo que fuera fácil.